Se desnuda la corrupción en el caso Odebrecht

Con más de 1,300 documentos provenientes de asistencias judiciales internacionales, traducciones de última hora, la declaración jurada de un testigo protegido y la incorporación de autos de llamamiento a juicio por peculado, la Fiscalía abrió la audiencia con una avalancha probatoria que tensó el tribunal, provocó reclamos de la jueza por el manejo del tiempo y dejó claro que el juicio Odebrecht entró en su fase más áspera.

La Fiscalía desplegó en el juicio Odebrecht, mas de 1,300 documentos, una avalancha de pruebas testimoniales que expone la compleja arquitectura de la corrupción ligada a megaproyectos de obra pública ejecutados en Panamá, presentación que provocó tensión en la sala de audiencia y que provocó la preocupación de los abogados quienes solicitaron tres días para estudiar la voluminosa prueba del Ministerio Público.

Desde el arranque, el Ministerio Público dejó claro que se trata de una investigación voluminosa, no solo por la cantidad de documentos incorporados, sino por la diversidad de jurisdicciones involucradas y por el rastro financiero que, según la acusación, permitió el pago sistemático de sobornos mediante sobreprecios, triangulación de fondos y operaciones de blanqueo de capitales.

El contraste internacional

Uno de los puntos que más peso tuvo en la audiencia fue el contraste entre las cifras reconocidas en el extranjero y las determinadas en Panamá. Mientras en Estados Unidos Odebrecht admitió el pago de 59 millones de dólares en sobornos a funcionarios panameños, la Fiscalía sostiene que hasta el momento ha podido acreditar al menos 78 millones de dólares vinculados a proyectos específicos.

A ello se suma la información proveniente de Suiza, donde autoridades de ese país detectaron 97 millones de dólares en sobornos relacionados únicamente con el proyecto de la Línea 1 del Metro de Panamá, fondos que, según las investigaciones, se movieron a través de sociedades constituidas en ese país.

El Metro, las campañas y los “fabricantes de presidentes”

Durante la lectura del auto de llamamiento a juicio, se detalló que parte de los fondos inflados en el proyecto del Metro habrían terminado financiando campañas políticas, particularmente la del excandidato presidencial José Domingo Arias.

La Fiscalía indicó que también se detectaron pagos a Joao Santana y Mónica Moura, estrategas brasileños conocidos como los “fabricantes de presidentes”, quienes habrían recibido recursos procedentes de las estructuras de Odebrecht para asesorías políticas.

Una red de obras públicas

El expediente abarca una extensa lista de proyectos estatales: la autopista Panamá–Colón, la renovación urbana, la rehabilitación del Casco Antiguo, la colocación de adoquines, la vía Cincuentenario, la Cinta Costera 3 y el Saneamiento de la Bahía, entre otros.

Según la Fiscalía, estas obras sirvieron como vehículos para inflar costos, generando excedentes que luego eran desviados para el pago de coimas y para operaciones de blanqueo, tanto dentro como fuera del país.

El rastro del dinero

El dinero, de acuerdo con el expediente, no solo se utilizó para pagos políticos. Parte de los fondos habría sido destinada a la compra de barcos tanqueros, centros comerciales, terrenos, edificios en la vía Argentina y otros bienes de alto valor.

La acusación sostiene que estas adquisiciones forman parte del esquema de ocultamiento y reciclaje del dinero ilícito proveniente de los contratos estatales.

El papel de los hijos del expresidente Martinelli

Uno de los episodios más sensibles del juicio gira en torno a la autopista Panamá–Colón. Según la Fiscalía, Odebrecht acordó pagar 6 millones de dólares a los hijos del expresidente Ricardo Martinelli para destrabar pagos pendientes del contrato.

Además, el expediente menciona un pago de 50 millones de dólares, vinculado tanto al contrato de la autopista como al saneamiento de la bahía, y a la campaña presidencial de 2009.

Posteriormente, se habría determinado que 4 millones fueron destinados directamente a la campaña y 42 millones a favor de los hijos del exmandatario.

El último gran caso del antiguo sistema penal

La Fiscalía advirtió que varios procesos se cayeron en el camino bajo el sistema penal inquisitivo, y que este juicio representa uno de los últimos grandes casos de corrupción de ese modelo que llega a esta etapa procesal.

Tras múltiples aplazamientos, el tribunal finalmente entró en la fase probatoria, marcada por una carga documental que ha puesto presión sobre todas las partes.

Asistencias judiciales: Andorra y Singapur

Durante la audiencia se incorporaron formalmente respuestas de asistencias judiciales internacionales, incluyendo la número 31-2017 del Principado de Andorra, que consta de más de 60 fojas entre documentos en catalán y sus traducciones oficiales al español.

También se introdujo la asistencia legal mutua 12-2020 de Singapur, relacionada con una investigación por blanqueo de capitales, enviada originalmente en septiembre de 2020 y recibida formalmente en 2025.

El dinero recuperado… pero intocable

La Fiscalía explicó que hasta el momento el Estado habría recuperado entre 80 y 85 millones de dólares, cifra que aún debe ser confirmada oficialmente con el Ministerio de Economía y Finanzas.

La multa millonaria pendiente

Otro punto crítico es la multa de 212 millones de dólares pactada con Odebrecht, de la cual la empresa se ha negado a pagar una parte significativa, obligando a la Fiscalía a solicitar audiencias reiteradas por el incumplimiento.

Una historia de miles de millones

La historia de Odebrecht en Panamá es una historia de miles de millones de dólares del dinero de todos los panameños, una cifra que, según reconoció, probablemente nunca se conocerá en su totalidad.

Obras que quedaron… y el costo real

Aunque se ejecutaron obras relevantes, el juicio busca determinar el costo real que pagó el país en corrupción, sobreprecios y desvío de fondos públicos.

El juicio entra en su fase decisiva

Con la incorporación de estas pruebas, el tribunal entra en una etapa decisiva, donde cada documento, cada transferencia y cada testimonio será clave para sostener o derrumbar la teoría del caso.

Avalancha que marca el tono

La avalancha probatoria no solo marca el ritmo del juicio, sino que anticipa un proceso largo, técnico y políticamente sensible, en el que el peso de la evidencia será determinante.

Un caso que define época

Más que un expediente penal, el caso Odebrecht se consolida como el retrato judicial de una época, donde la obra pública, la política y el dinero se entrelazaron en uno de los mayores escándalos de corrupción de la historia del país.

Este jueves será el último día de audiencia de la semana, tras lo cual el juicio entrará en un receso de tres días, viernes, lunes y martes, una pausa solicitada por los abogados defensores con el argumento de analizar la voluminosa prueba que fue incorporada este miércoles al expediente.

De acuerdo con lo programado por el tribunal, la audiencia se reanudará el próximo miércoles, cuando el proceso entrará en su fase final, en un escenario marcado por la carga documental, las asistencias judiciales internacionales y el peso acumulado de la evidencia presentada por la Fiscalía.

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