El reportaje advierte que este tipo de operaciones no se limita a publicaciones en redes sociales, sino que puede involucrar eventos presenciales, alianzas con marcas y supuestas actividades empresariales que funcionan como soporte para justificar los flujos económicos.
Intermediarios entre el dinero ilícito y la economía formal
Otro de los elementos destacados en la investigación es el papel de los ‘narcoinfluencers’ como intermediarios dentro de la cadena de lavado. Según estableció EL TIEMPO, estos actores no necesariamente hacen parte directa de las estructuras del narcotráfico, pero sí cumplen una función clave al integrar el dinero ilegal en circuitos económicos visibles.
Las cuentas bajo investigación, señala el medio, presentan movimientos que no corresponden con actividades comerciales verificables o con ingresos claramente sustentados. Esta desconexión entre la actividad declarada y los recursos manejados es uno de los principales indicios que analizan las autoridades.

Además, el modelo se apoya en la credibilidad construida en redes sociales, donde el número de seguidores y la interacción funcionan como respaldo informal de legitimidad. En ese sentido, la visibilidad digital se convierte en un activo que facilita la circulación de dinero.
Un esquema adaptado al entorno digital
La investigación de EL TIEMPO plantea que este tipo de prácticas representa una evolución de los métodos tradicionales de lavado de activos. A diferencia de esquemas anteriores, que dependían de empresas fachada o transacciones complejas, el modelo digital permite operar con mayor flexibilidad y menor exposición.
El uso de plataformas globales, sumado a la rapidez de las transacciones y la dificultad para rastrear flujos pequeños pero constantes, configura un entorno propicio para este tipo de actividades. Las autoridades enfrentan retos adicionales para identificar patrones y establecer responsabilidades en un ecosistema descentralizado.
En ese contexto, el fenómeno de los ‘narcoinfluencers’ aparece como una adaptación del crimen organizado a las dinámicas de la economía digital, donde la frontera entre actividad legal e ilegal puede volverse difusa.


