Cómo evitar que una llamada te robe tu cuenta bancaria

Una llamada que aparenta provenir del banco, un mensaje sobre un cargo desconocido o un enlace para “bloquear” una tarjeta pueden terminar con los ahorros de una persona en cuestión de minutos.

Durante el primer semestre de 2026 se registraron 43 mil 871 reclamaciones por posibles fraudes financieros en México, un incremento de 16.7 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con datos atribuidos a la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

El impacto económico tampoco es menor. Las pérdidas más frecuentes se ubican entre los 20 mil y 50 mil pesos, aunque el monto puede ser superior cuando los delincuentes logran acceder a la banca móvil, solicitar préstamos o tomar el control de las cuentas de la víctima.

Adultos mayores, entre los más afectados

Las personas adultas mayores concentran alrededor del 32 por ciento de las quejas por posibles fraudes financieros, es decir, aproximadamente tres de cada diez casos. Sin embargo, la amenaza se ha extendido y las autoridades también han detectado aumentos entre personas de 40 a 59 años y jóvenes usuarios de aplicaciones bancarias.

Los delincuentes suelen aprovechar la preocupación, la confianza o el desconocimiento tecnológico. Se presentan como empleados del banco y aseguran que existe una compra sospechosa, un bloqueo de cuenta o una transferencia pendiente que debe cancelarse inmediatamente.

Después solicitan contraseñas, números de tarjeta, códigos enviados por mensaje, el NIP o el token de seguridad. En otros casos convencen a la víctima de instalar una aplicación, entrar a una página falsa o transferir su dinero a una supuesta “cuenta protegida”.

¿Cómo evitar un fraude bancario?

La primera regla es desconfiar de cualquier comunicación que genere miedo o exija actuar de inmediato. Los bancos no solicitan contraseñas, códigos de seguridad, números completos de tarjeta o claves de acceso mediante llamadas, mensajes o correos que ellos mismos iniciaron.

Ante una llamada sospechosa, se debe colgar y comunicarse directamente con el banco utilizando el número impreso al reverso de la tarjeta o el disponible dentro de la aplicación oficial.

También es recomendable:

  1. No abrir enlaces recibidos por SMS, WhatsApp o correo. Para ingresar a la banca electrónica es mejor escribir directamente la dirección o utilizar la aplicación oficial.
  2. Nunca compartir el NIP, token o códigos de verificación. Estos códigos autorizan operaciones y deben mantenerse en secreto, incluso ante quien asegure ser empleado del banco.
  3. Activar las notificaciones de movimientos. Las alertas permiten detectar rápidamente compras, retiros o transferencias no reconocidas.
  4. Establecer límites diarios para transferencias y compras. Mantener cantidades bajas reduce el daño si alguien obtiene acceso a la cuenta.
  5. Utilizar contraseñas diferentes y activar la verificación en dos pasos. También se debe evitar guardar claves bancarias en notas del celular o compartirlas mediante mensajes.
  6. Descargar aplicaciones únicamente desde tiendas oficiales. Los delincuentes distribuyen aplicaciones falsas que imitan a bancos o instituciones financieras.
  7. No transferir dinero a una “cuenta segura”. Los bancos no piden mover los ahorros para protegerlos ni solicitan depósitos anticipados para liberar créditos.

Protección especial para adultos mayores

Las familias pueden acordar una regla sencilla: ninguna transferencia importante debe realizarse durante una llamada inesperada. Antes de enviar dinero o proporcionar información, la persona debe comunicarse con un familiar de confianza o acudir directamente a una sucursal.

También puede utilizarse una cuenta con saldo limitado para gastos cotidianos y mantener los ahorros principales en otra cuenta sin tarjeta física o con restricciones para transferencias.

Esta medida no elimina el riesgo, pero dificulta que una llamada falsa termine con todo el patrimonio disponible.

¿Qué hacer si ya caíste en el engaño?

Lo primero es llamar inmediatamente al banco para bloquear las tarjetas, la aplicación y las cuentas comprometidas. Se debe solicitar un número de folio y reportar cada cargo o transferencia que no se reconozca.

Después es necesario cambiar las contraseñas bancarias y del correo electrónico, revisar si existen préstamos o cuentas abiertas sin autorización y conservar capturas de pantalla, números telefónicos, mensajes y comprobantes.

Cuando se trate de cargos no reconocidos en una tarjeta de débito realizados durante las 48 horas anteriores, existen disposiciones que pueden obligar al banco a realizar un abono provisional en un plazo de hasta dos días hábiles. El banco, sin embargo, puede revertirlo si demuestra que la operación cumplió con los mecanismos de autenticación establecidos.

Si la institución no resuelve el caso, la persona afectada puede presentar una queja ante la Condusef y solicitar orientación en el número 55 53 400 999.

En los fraudes bancarios, la prisa es la principal herramienta de los delincuentes. Detenerse, colgar y verificar directamente con el banco puede marcar la diferencia entre una falsa alarma y perder los ahorros de años.

noticias

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

Actualidad

Inscribete en nuestros cursos Online