Elon Musk enfrenta una ola de represalias que van desde ciberataques contra la red social X hasta sabotajes a Tesla en EE.UU. y Europa, en un clima de creciente polarización política y descontento contra el empresario.
En días recientes, la plataforma X sufrió un ciberataque masivo que interrumpió su servicio a nivel mundial. Musk sugirió que la ofensiva provenía de una operación coordinada desde Ucrania, aunque el grupo de hackers propalestino The Dark Storm Team, se atribuyó la responsabilidad en protesta por la guerra en Gaza y la relación de Musk con Trump.
Mientras tanto, los ataques contra Tesla han escalado. En EE.UU., incendios intencionales han destruido vehículos en concesionarios de Las Vegas y Kansas City, lo que llevó al FBI a investigarlos como posibles actos de terrorismo doméstico. En Carolina del Sur, un activista resultó herido al intentar incendiar una estación de carga con cócteles molotov. En Seattle, cuatro Cybertrucks fueron consumidos por las llamas en lo que se considera otro acto de sabotaje.
En Europa, la violencia también ha alcanzado a la empresa. En Berlín, cuatro Teslas fueron incendiados pocos días después de que Trump manifestara su apoyo a Musk. Incidentes similares han ocurrido en Francia y los Países Bajos, donde algunos ataques han estado acompañados de símbolos antifascistas y consignas políticas.
El aumento de estas agresiones coincide con la impopularidad creciente de Musk tras su vinculación con la administración Trump y su papel en el Departamento de Eficiencia Gubernamental. Las protestas y llamados al boicot han impactado a Tesla, cuyas acciones han caído un 48% en lo que va del año.