La labor del Oficial de Cumplimiento dentro de las organizaciones ha dejado de ser un mero trámite administrativo para convertirse en una función estratégica y de alta vulnerabilidad. Así lo afirma Pablo Egas, experto internacional en antilavado de dinero y especialista en la gestión de Oficiales de Cumplimiento, quien ha identificado cuatro grandes tensiones estructurales que estos profesionales enfrentan en su día a día.
De acuerdo con Egas, la presión regulatoria global obliga a las empresas a tener estructuras de control más rígidas, pero el entorno interno muchas veces aísla a quienes deben ejecutarlas.
»El Oficial de Cumplimiento opera bajo un esquema de alta exposición y, con frecuencia, bajo una alarmante soledad corporativa», explica el experto.
A continuación, Egas detalla los cuatro dilemas críticos que fracturan el rol de estos ejecutivos:
1. El dilema de identidad: ¿Policía o aliado?
El primer gran reto es el equilibrio relacional dentro de la empresa. Egas advierte que si el Oficial de Cumplimiento se mimetiza demasiado con el área de negocios, pierde de inmediato su credibilidad y su independencia de criterio. Por el contrario, si adopta una postura exclusivamente de «vigilancia o policía», destruye los canales de confianza y el acceso a la información clave de la operación. «En ninguno de los dos extremos se logra ganar; el secreto está en ser un socio estratégico que sepa decir ‘cómo sí’ dentro del marco legal», apunta.
2. La paradoja del éxito invisible
Cumplimiento sufre del «síndrome de la normalidad». Para Egas, la métrica de éxito de esta área es inusual: su mejor resultado es que nada malo suceda. Sin embargo, las organizaciones padecen de amnesia corporativa frente a lo que no ocurrió. «Si todo marcha sobre ruedas, la alta gerencia tiende a pensar que el área es innecesaria o un gasto superfluo; pero si algo llega a fallar, la narrativa cambia inmediatamente a que el sistema no funcionó», señala el especialista.
3. Mucha responsabilidad, poca autoridad
Uno de los puntos más críticos señalados por el experto es la asimetría de poder. El Oficial de Cumplimiento responde legal y administrativamente por los fallos de toda la organización, pero rara vez cuenta con el peso jerárquico necesario para vetar decisiones de manera directa. Sus alertas y recomendaciones suelen llegar filtradas por intermediarios o a destiempo a los comités directivos. Peor aún, Egas destaca que «cuando deciden escalar formalmente un problema para hacerse oír, la organización suele percibirlos como una amenaza interna en lugar de un escudo protector».
4. La regla contra el criterio (El vacío formativo)
Finalmente, el marco normativo no siempre encaja con la velocidad y complejidad del mundo real. Seguir la ley o los manuales de forma dogmática y al pie de la letra puede dejar desatendidos riesgos emergentes que la norma no contempló. El problema, según Egas, es que aplicar el juicio propio y el criterio analítico para resolver estas lagunas es un riesgo que el profesional asume completamente solo, muchas veces sin contar con una formación previa en toma de decisiones críticas bajo presión.
Un llamado a la acción para la Alta Dirección
Para Pablo Egas, mitigar estas tensiones no es solo un asunto de bienestar laboral para el Oficial de Cumplimiento, sino una necesidad de supervivencia para el negocio.
»Las empresas deben empoderar este rol, dotarlo de verdadera independencia, presupuesto y, sobre todo, de un canal directo y transparente con la junta directiva. De lo contrario, seguiremos teniendo oficiales de cumplimiento de papel, expuestos a riesgos personales y corporativos incalculables», concluye Egas.
Pablo Egas:
Pablo Egas es un destacado consultor y conferencista internacional, experto en la prevención del lavado de activos, financiamiento del terrorismo y fortalecimiento de la cultura de cumplimiento (compliance). Con años de trayectoria asesorando al sector financiero y real, se ha consolidado como un referente en el diseño de estrategias de mitigación de riesgos y en el desarrollo profesional de los Oficiales de Cumplimiento en la región.


