Cada día, los niños que quedan en medio de las guerras se enfrentan a horrores indescriptibles que, para muchos de ellos, son incomprensibles. No están a salvo mientras duermen en sus casas, juegan al aire libre, estudian o buscan atención médica. No están a salvo mientras viven su niñez. Desde asesinatos y mutilaciones, secuestros y violencia sexual, hasta ataques contra centros educativos y sanitarios, así como la denegación de la ayuda humanitaria que necesitan, los niños quedan atrapados en el punto de mira de las partes en conflicto [1].
En ese contexto, el 4 de junio se conmemora el Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión. Fecha que fue declarada por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la Resolución ES-7/8, en 1982. Dicha resolución se adoptó, en particular, a raíz de las agresiones contra niños y niñas en el marco del conflicto palestino-israelí, que se mantiene hasta el día de hoy [2].
El Informe Anual del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, sobre los niños y los conflictos armados destacó que, en 2023, 11.649 niños fueron asesinados o sufrieron mutilaciones; 8.655 fueron reclutados o utilizados; 4.356 fueron secuestrados; 1.470 fueron víctimas de violencia sexual; se registraron 5.205 incidentes de denegación del acceso humanitario y 1.650 incidentes contra escuelas y hospitales [1].
Poner fin y prevenir las violaciones graves contra los niños es fundamental. Cuando eliminar el conflicto en sí mismo no es posible, la forma más eficaz de proteger a la infancia de las hostilidades es reducir los factores que propician su participación directa en los conflictos armados [1].
Asimismo, esta fecha representa una oportunidad para reflexionar sobre cómo hacer realidad los mandatos formulados por las Naciones Unidas. El cumplimiento y compromiso con estas disposiciones no solo implica proteger los derechos de la niñez, sino también garantizar su derecho a crecer en un ambiente sano y en paz. Esto exige unir esfuerzos para promover el fin de los conflictos, siempre desde la comunicación y la negociación, pero también garantizando condiciones de vida dignas para la niñez.
El Parlamento Andino se une a esta conmemoración y exhorta a sus países miembros a sumar esfuerzos para garantizar los derechos de la niñez, sin importar la naturaleza o los motivos del conflicto. En ese sentido, el Parlamento Andino pone a disposición el Marco Normativo para Luchar Contra la Violencia Sexual hacia Niños, Niñas y Adolescentes en la Región Andina [3], dado que este tipo de violencia se exacerba en los contextos bélicos y debe erradicarse tanto en esos escenarios como en cualquier otro.


