Cómo muchos influencers lavan dinero en Colombia, Brasil y México

Rifas de apartamentos, contratos publicitarios y billeteras virtuales esconden una alarma en Latinoamérica. El lujo digital de los influencers puede ser la fachada perfecta para lavar dinero del crimen organizado.

Las redes sociales dejaron de ser solo una vitrina de fama y consumo; ahora también son, según una investigación de InSight Crime, un terreno fértil para mover dinero de origen ilícito.

El mecanismo es sencillo de entender, aunque difícil de rastrear. Los influencers reciben ingresos por publicidad, donaciones, colaboraciones y rifas, fuentes de plata que casi nunca se auditan a fondo. En ese vacío, el lujo ostentoso, como carros, mansiones, y joyas, genera sospecha porque hace parte del relato de éxito y vida ostentosa que consume la audiencia en redes sociales.

Esa normalización es, precisamente, la clave del fenómeno, que cuando la sociedad acepta sin preguntas que un creador de contenido tenga una vida de opulencia, el origen del dinero desaparece del debate público.

El caso que encendió las alertas: la operación “Narco Fluxo” en Brasil

La alarma regional se prendió en Brasil cuando el pasado 15 de abril, las autoridades capturaron al influencer Chrys Dias en el marco de la operación “Narco Fluxo”, señalado de presuntamente integrar una red de lavado de dinero conectada al Primer Comando Capital (PCC), la organización criminal más grande del país y una de las principales estructuras narcotraficantes de la región.

Dias tiene más de 14 millones de seguidores en Instagram y es mánager de MC Ryan SP, uno de los cantantes de funk más escuchados de Brasil, quien también fue capturado en el operativo. Su esposa, la también influencer Débora Paixão, fue detenida días después y quedó en arresto domiciliario.

Asimismo, otras 36 personas fueron capturadas en nueve estados brasileños, entre ellos São Paulo y Río de Janeiro. Según las autoridades, la red habría movido alrededor de 1.600 millones de reales, cerca de 320 millones de dólares, desde 2023.

Las pesquisas contra Dias se concentraron en las rifas que promovía en sus redes, que incluyeron apartamentos, dinero en efectivo, motos y carros de último modelo. De hecho, horas antes de su captura había anunciado la rifa de un apartamento valorado en 200.000 reales, unos 40.000 dólares.

Colombia y México: la misma fórmula se repite

Además de Brasil, en Colombia, la Fiscalía acusó al influencer Javier Arias Castañeda, conocido como Javier Arias Stunt, de presuntamente lavar dinero proveniente del narcotráfico a través de rifas de inmuebles, motos y carros, replicando el mismo patrón detectado en Brasil.

Por su lado, en México, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) tiene abiertas investigaciones contra 64 influencers por el presunto uso de rifas y contratos publicitarios para lavar dinero de estructuras criminales como el Cartel de Sinaloa.

Las modalidades del lavado de dinero, explicadas

Las rifas son una de las principales señales de alerta en casos de lavado de activos. El esquema funciona reportando ventas infladas, “pueden decir que vendieron mil boletas, por ejemplo, cuando realmente solo les compraron 100. Las otras 900 corresponden a dinero que están lavando”, explicó Luisa María Acosta, experta en flujos financieros y lavado de activos en Colombia, a InSight Cri

La falta de transparencia impide saber cuántas boletas se vendieron realmente, a qué precio y a quién, se lee en la investigación.

Otra variante ocurre cuando una organización criminal entrega dinero a un influencer bajo la apariencia de una donación, y este lo devuelve disfrazado de premio de rifa, según explicó a InSight Crime el abogado brasileño Joao Paulo Martinelli, especialista en prevención de lavado de capitales y financiación del terrorismo.

Las transacciones de bajo monto también generan alertas, ya que al recibir múltiples pagos pequeños por donaciones o publicidad que no superan los topes de reporte de las entidades financieras, los influencers evitan que esas operaciones se marquen como sospechosas. El uso de criptomonedas y billeteras virtuales complica todavía más la trazabilidad de estos movimientos.

A su vez, los influencers rara vez operan solos, debido a que abogados, contadores y notarios suelen formar parte del entramado, otorgando una fachada de legalidad a transacciones y actividades que se mueven en redes sociales.

¿Por qué los influencers son un blanco atractivo para el crimen organizado?

El estilo de vida ostentoso que exhiben los influencers, carros de alta gama, viajes, mansiones, joyas, efectivo, animales exóticos e incluso lingotes de oro, rara vez despierta preguntas, porque la audiencia los asocia automáticamente con altos ingresos.

“Para la sociedad es muy normal que un influencer tenga cinco carros de alta gama, tres mansiones y se vista con ropa lujosa y joyas. Nadie se pregunta de dónde viene ese dinero porque socialmente es aceptable”, resumió Acosta.

A la normalización social se suma un problema, la mayoría de los países de la región no tiene leyes específicas que regulen la profesión de influencer ni los identifique como sujetos obligados de control financiero.

Por ejemplo, en Colombia y Brasil, la prevención del lavado de activos sigue concentrada en sectores tradicionales como el financiero, el societario, el inmobiliario y la compraventa de vehículos, mientras que sectores como el entretenimiento, los deportes, las artes y las redes sociales (donde también circulan grandes sumas) resultan más difíciles de fiscalizar porque la tasación de sus servicios es menos objetiva.

Brasil es la excepción regional porque, en enero de 2026, el país vecino promulgó una ley que regula el ejercicio de la profesión multimedia, que incluye a influencers y creadores de contenido.

Adicionalmente, se debate un proyecto de ley que buscaría reformar la legislación de lavado de activos para incluir a los influencers como sujetos obligados a reportar operaciones financieras sospechosas.

La Dian ya está mirando a los influencers colombianos

Katherin Díaz Velilla, exfuncionaria de la Dian y estratega en tributación digital de V&V Asociados, reveló que la entidad revisó a los 50 influencers colombianos más grandes y solo 4 tenían sus cuentas tributarias completamente en orden, un dato que, según ella, fue confirmado públicamente por el director de fiscalización de la entidad.

El proceso, de acuerdo con Díaz, tiene tres rutas principales. La primera son los giros internacionales, plataformas como YouTube, Meta, TikTok y Spotify pagan mediante transferencias bancarias internacionales que pasan por el sistema cambiario colombiano y quedan registradas. La Dian cruza esas entradas de divisas con las declaraciones de renta.

El segundo camino es el intercambio automático de información, ya que las cuentas en plataformas extranjeras como AdSense, PayPal o Stripe viajan a la Dian a través del Common Reporting Standard (CRS), el estándar multilateral que Colombia tiene activo con 125 países. En 2024, la Dian recibió información de más de 100 países sobre activos de colombianos en el exterior.

Por último, las propias redes sociales como evidencia; en ese caso, la Agencia Tributaria española documentó formalmente, en su Plan de Control Tributario 2026, el uso de redes sociales para fiscalizar a creadores de contenido. Un viaje en jet privado, una villa en Tulum o un reloj de edición limitada publicados en Instagram pueden funcionar como evidencia de una capacidad económica que no coincide con lo declarado. Colombia, dijo Díaz, aplica la misma lógica.

Según la experta, los influencers colombianos deben tener en cuenta el impuesto de renta, ya que todos los ingresos, pagos de plataformas, contratos de publicidad, patrocinios y productos recibidos, son gravables y se declaran en la cédula no laboral.

También el IVA, porque los servicios de publicidad facturados a empresas colombianas están gravados con IVA. Si la publicidad se factura a clientes del exterior, puede calificar como exportación de servicios, aunque bajo condiciones específicas.

Además, activos en el exterior, teniendo en cuenta que los saldos en plataformas extranjeras que superen cierto umbral deben declararse en el Formulario 160.

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